Desde que no estás

0
80

Desde que no estás he sido un paraje sin noche,

Desconsolada y triste soy una mujer sin sitio, sin espacio, sin horizonte.

Cabalgando en la piscina de un burdel,

Así me he convertido: absurda y un poco incoherente.

Mi cabeza te piensa en las tierras vacías de un eco que se escucha rabiar a lo lejos.

Es un eco doloroso que muerde la conciencia,

Que aturde la esperanza,

Que arrebata el aliento.

Y contemplo la sal que se va entre los dedos,

Como agua de mar que evapora el silencio.

Me quiebro, me quiebro en el día que pasa lento e indeciso,

Que no sabe qué hacer ni tiene motivación de hacer algo.

Insólito es todo esto sin ti,

Cuando corta la duda por dentro y arde en fuego la desesperanza.

Los latidos se llenan de sudor, se llenan de potencia, se intentan salir lentamente del pecho.

Y persiste la angustia, me ejecuta en silencio la tristeza.

Es una agonía constante de esas que sacuden el tiempo,

De esas que congelan los recuerdos,

y envejecen el cuerpo.

Y entonces vuelve ese segundo bipolar que viene en busca de otra lágrima seca.

Y retumba en mis mejillas una tenue impotencia.

Así estoy, truncada e incompleta,

Sin ti no logro ser ni la cuarta parte de mí,

Ni la décima parte de lo que recuerdas.

Soraya Andreina Pérez Mohammed