El propósito de la vida

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Encontrar siquiera a una persona en el mundo con la que podamos contar siempre, es una bendición excepcional. Porque peor que estar solo, es sentirse solo sin estarlo. Rodearse de gente, sentirse agobiado en mucho ruido, sin realmente estar acompañado, es la peor de las sensaciones.

Por eso, encontrar a alguien en el mundo que se interese verdaderamente por ti cada día, que se preocupe por verte sonreír, que necesite de ti, que te demuestre cuánto le importa tu felicidad… son cosas que no tienen precio.

Al final, aunque vinimos solos al mundo, es bonito encontrar en el camino compañía. Pero compañía de verdad, esa amistad desinteresada y eterna, ese gesto de admiración, esa palabra de aliento…

No viniste al mundo a sufrir, ni viniste a superar obstáculos, ni viniste solamente a pagar deudas y trabajar. El propósito de vivir es reírse, es amar, es hacer amigos, es tener sueños y luchar por ellos con perseverancia, es apreciar los pequeños detalles, es respirar el aire fresco, es observar cada mañana los colores de la naturaleza, es hacer algo bueno por alguien más…

Cuando dejas de hacer estas cosas, sin darte cuenta estás dejando de vivir. Y si en el recorrido de tu vida encuentras a una persona con la que puedas hacer todo esto y sentirte pleno, por favor, no la dejes ir.

Vives pagando el trimestre, la cuota de autónomos, la renta de la casa, la electricidad, la gasolina, la comida… las preocupaciones te consumen y cada día te sientes más agotado. Y te resignas a vivir esa vida porque piensas que es lo que “toca”, lo que te mereces, o lo que debes hacer. Sin embargo, la vida es otra cosa y tiene un propósito más genuino y satisfactorio. No dejes ir los sueños, ni las ganas, ni el deseo de hacer cosas más grandes. No dejes ir el tiempo viviendo una vida que no te llena.

Haz de tu vida lo que soñaste. Si ya lo intentaste muchas veces y fracasaste, pues inténtalo una vez más. Si discutiste con la persona que amas, deja tu orgullo a un lado y háblale, comunícate. Si sientes que Dios te ha abandonado, pues pídele que no se vaya, dile que lo necesitas.

No te quedes ahí, en esa zona de conformidad por miedo a arriesgarte. No te quedes ahí, perplejo, viendo como TU vida te pasa por delante. No te quedes ahí, pensando que no hay nada mejor para ti.

El propósito de la vida es intentar ser feliz cada día, porque, aunque lo tengas todo, si no eres feliz, estás perdiendo el tiempo.

Soraya Andreina Pérez Mohammed