Punto de inflexión

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He vuelto de nuevo al punto de inflexión, donde las cicatrices se despeinan y se abren.

Como zanjas azules en el pecho están ahí, salpicando sangre al ritmo de un tango de Gardel.

La felicidad no ha sido lo suficientemente bondadosa conmigo. Siempre es tacaña.

En este camino violento, he tocado el cielo por partes y he rozado cándidamente el infierno.

¿Qué más tiene que soportar mi alma?

He triturado el musgo con mis propias manos para evitar otra caída.

He sido noble con el universo. Pero, otra vez, el barco en el que voy se hunde y me quedo perpleja observando… sin poder detenerlo.

En mi agenda de vida sólo acumulo «pendientes» y planes frustrados,

acumulo tiempo perdido.

Hoy me miro en el espejo y ya mis ojos no brillan igual,

se ha vuelto a escapar esa alegría que hasta hace poco sentía.

He vuelto de nuevo al punto de inflexión, donde las cicatrices se despeinan y se abren.

Soraya Andreina Pérez Mohammed