Todo va a estar bien

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Despertar y verse atrapada en el silencio de una habitación, con luces led que reflejan la palidez azul del alma acobardada.

¿Tienes miedo? Sí.

Tienes siempre miedo a que te arranquen los pocos girasoles que aún quedan en el jardín de tu corazón.

A veces es mejor perder. A veces es mejor no sentir. No sentir para no sufrir.

Y hoy también sigues sin dormir. Las lunas se te van amontonando en el cenicero y ya no sabes dónde meterlas. Hay lunas, pero también estrellas frustradas, estrellas que se apagaron con tus dudas, con tus lágrimas.

No llores más princesa, tú eres más fuerte de lo que crees, de lo que la sociedad te dice que puedes ser. Eres más fuerte de lo que te ha tocado resistir. Eres una muñeca, quiérete un poco más.

De la inmadurez de los veinte ya no quedan rastros, ahora eres el resultado de tus experiencias, de tus triunfos y de tus fracasos. Pero eres maravillosa, una mujer adulta que todavía juega a ser niña de a ratos, una mujer que entendió que, tener miedo también es de humanos.

Aún sigues mudando la piel, aún sigues transitando sobre tu pasado. Has construido una barrera de cemento firme para que nadie más pueda volverte a hacer daño.

Te cuesta volver a creer, te cuesta, aunque lo intentes, volver a estar bien.

Nunca es demasiado tarde princesa. Todo va a estar bien.

Has sembrado tus soles en cada persona que has conocido, has dado lo mejor de ti y muy pronto cosecharas luz, cosecharas la felicidad que tan desanimada deseas. Hay alguien allí que, pacientemente, te espera.

No desangres más a tus recuerdos. Déjalos ir.

El mes de marzo empieza con tu alma rota, se siguen fracturando los cristales… Es hora de barrer los vidrios de tu suelo, lavarse la cara, levantarse de la cama y seguir.

Despertar y verse atrapada en el silencio de una habitación, quizás al final no sea tan malo. Quizás te sirva para reencontrarte contigo misma, para recordar que la única tarea que tienes pendiente por cumplir en la vida es sonreír cada día, porque tu sonrisa es, sin duda, tu curva más atractiva. Tu sonrisa le regala al mundo un poco de paz, tu sonrisa es el antídoto para cualquier dificultad.

¿Aún tienes miedo? Probablemente sí.

Sólo prométete a ti misma que no dejarás que ese miedo sea quien te frene, sea quien te paralice, quien te robe los sueños, quien te prohíba vivir.

Es hora de levantarse de la cama y seguir intentándolo, es hora de limpiarse los escombros y seguir luchando.

Soraya Andreina Pérez